Capítulo 150: un rostro conocido

El peso de todo era asfixiante. Mi pecho se sentía apretado, mis manos frías a pesar de la cálida manta que me cubría. Mi padre estaba muerto. Mi reino había caído. Sirius estaba librando una guerra que ni siquiera estaba segura de que pudiera ganar. Y mi hermana—Kaelara—estaba desaparecida, perdida...

Inicia sesión y continúa leyendo