Capítulo 156: la guerra ha terminado

La habitación estaba en silencio, excepto por el leve crepitar del fuego, que lanzaba una luz dorada parpadeante contra las paredes. Aster dormía profundamente en la cuna junto a mi cama, su pequeño pecho subiendo y bajando en un ritmo constante. Su tranquilidad contrastaba fuertemente con la tormen...

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