Capítulo 173: eres el hijo de tu padre

La noche fue larga, llena de una inquietante quietud. Me senté junto a la ventana en la habitación tenuemente iluminada, mis ojos perdidos en los copos de nieve que giraban afuera, mis pensamientos lejos. El fuego en la chimenea había ardido hasta casi extinguirse, proyectando solo sombras tenues en...

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