Capítulo 176: El voto de Aster

El pueblo seguía de luto. Las calles, que antes eran vibrantes, ahora se sentían vacías, llenas de susurros y rostros marcados por lágrimas. El aire estaba cargado de dolor, pero para mí, no era tristeza lo que ardía en mi pecho, era rabia. Una rabia tan feroz, tan cegadora, que podía sentirla rasga...

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