Capítulo 27: No soy una muñeca

Deambulé por los establos, el aroma terroso del heno y el cálido, almizclado olor de los caballos me envolvieron como un abrazo reconfortante. Mis doncellas revoloteaban a mi alrededor, su charla era un telón de fondo tranquilizador para los suaves relinchos de los caballos. Aún me estaba acostumbra...

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