capítulo 52

El aire fresco de la noche nos envolvía, aliviando la tensión que se había asentado en mi pecho. Sirius se apoyaba en la barandilla de piedra, su postura relajada pero imponente, como si tuviera el mundo entero en sus manos. Su mirada estaba distante, observando el reino, aunque podía notar que sus ...

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