Capítulo 87: vengándote

Me quedé congelado, con la respiración atrapada en el pecho mientras los guardias arrastraban a Kaelara hacia las puertas arqueadas del gran salón. Sus protestas agudas resonaban, cortando el silencio atónito como vidrio roto.

—¡No pueden hacerme esto! —chilló, su voz subiendo con cada paso que dab...

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