Capítulo 9: tómate tu tiempo

El aire entre nosotros estaba cargado de palabras no dichas, pesado con el peso de su propuesta. Me senté al borde de la cama, con el corazón acelerado mientras miraba sus ojos—ámbar y rojos, como las brasas de una llama moribunda. Parpadeaban con anticipación, pero podía ver algo más bajo la superf...

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