capítulo 92

Sirius seguía moviendo sus dedos dentro y fuera de mí y se sentía tan jodidamente bien tener solo sus dedos dentro de mí. No podía ni imaginar lo bien que se sentiría su polla en este momento.

El pensamiento me hizo gemir de nuevo y cerré los ojos de placer.

—Córrete para mí, Astra —su voz ahora e...

Inicia sesión y continúa leyendo