Capítulo nueve

Con el pecho agitado, ella apoyó la cabeza en su hombro, asegurándose de presionarse contra cada centímetro de él, y sonrió cuando él gruñó. Sus ojos se oscurecieron y luego sus manos buscaron torpemente su camisa.

Sus dedos juguetearon con los botones de su camisa y, lentamente, se la quitó del cu...

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