Capítulo 108 Un desprendimiento necesario

Robert la abrazó con más firmeza y la miró a los ojos.

—Debí contarte lo que sucedía cuando te mostré la habitación de las pinturas. No fue tu culpa que él apareciera de nuevo.

Samantha respiró hondo, mostrándose también cansada.

—¿Y si hablas de nuevo con Gregory para que se lleve las pintur...

Inicia sesión y continúa leyendo