Capítulo setenta y nueve

Athena

Eros inhaló bruscamente, como si mi perdón hubiera golpeado algo profundo dentro de él.

—Gracias —susurró, su voz temblando.

Extendí la mano, tomé la suya y la apreté suavemente.

Algo cambió entre nosotros ese día. Nuestra relación laboral, antes tensa, comenzó a evolucionar. A partir de es...

Inicia sesión y continúa leyendo