Capítulo noventa y uno

Eros

Una semana después

La llamada llegó justo después de medianoche.

—Parece que has perdido a tu angelito—la voz de Lysander rezumaba satisfacción—. Athena se ha ido, Eros. Desaparecida. Y nunca la volverás a ver.

Mi sangre se heló.

No le di el gusto de una respuesta. Solo colgué y me quedé mir...

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