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Presioné mis labios juntos pero me quedé quieta mientras ella trabajaba. Sorprendentemente, terminó en dos minutos exactos.

—Ahí tienes —dijo, dando un paso atrás para que pudiera ver mi reflejo.

La mujer era una maga. Un poco de rímel, un toque de iluminador en mis mejillas y cejas, y un lápiz la...

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