XXIV

—¿Crees que él puede matar?— Una pregunta que me dejó en silencio por un rato.

—No, no, él nunca haría eso— le respondí.

—¡LEYRA!— Sadi apareció de la nada.

—O-oh, lo siento, ¿los interrumpí?— Parecía sorprendida porque Krio todavía me estaba prestando su hombro.

—¡NO!— insistí y luego me alejé ...

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