XXIX

Abrí los ojos. No veo nada más que oscuridad. Estaba sentado en una silla, mi mano izquierda estaba esposada y mi pie también encadenado. Luché y me esforcé por quitarlo. ¿Dónde estoy? Para ser honesto, estaba un poco asustado. De repente, un foco se centró en mí. Cerré los ojos ligeramente porque l...

Inicia sesión y continúa leyendo