IX

A la mañana siguiente.

Me desperté con la luz del sol golpeando mi rostro. Luego apareció una sombra frente a mí. No puedo ver la cara de este hombre, claro, acabo de despertar.

—Levántate. Cada segundo de tu vida es importante —me dijo. Me levanté de inmediato.

—¿Quién—? Antes de que pudiera siq...

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