Capítulo 25 Maldita mujer

—¡Jefe! —Se quedó en silencio y tragó duro, mientras todas las personas a su alrededor la miraban con asombro. Vio a Alba de reojo y ella solo estaba negando mientras la observaba con tristeza.

«No, Alba, no me mires así» .

El aludido había parado en seco, sin regresar la vista a ella, aún, sonrie...

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