Cámara 18- Doncellas y deudas

Estoy todavía parada, aturdida, en los brazos de Harry, escondo mi rostro cuando siento su mano acariciar mi cabello y deslizarse por mi espalda. Se detiene a mitad del trayecto y juro que mis rodillas flaquean. Harry susurra en mi oído:

—Estoy feliz de quedarme así todo el tiempo que quieras y tal...

Inicia sesión y continúa leyendo