El pánico persiste

Sebastián podía notar que ella estaba considerando aceptar su invitación, así que avivó un poco las llamas.

—También soy muy buen cocinero. Mi mamá solía tener un restaurante y yo la ayudaba a preparar todas las comidas. Puedo cocinar unas deliciosas delicias costarricenses, te lo aseguro.

Sharon ...

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