Vamos a deslizar

—Siéntate y cállate, o te haré daño de verdad, niña—ordenó JJ a Victoria después de lanzarla sobre una cama en la habitación donde la tenían retenida.

—¡Déjame ir!—exigió Victoria sin miedo.

—¿Dejarte ir? ¿Por qué? Deberías considerarte afortunada de que el jefe no te haya matado aún, sino que te ...

Inicia sesión y continúa leyendo