CAPÍTULO ONCE

Ella regresó a casa y notó que Damian ya no estaba. Sacó su teléfono y vio un mensaje de su nuevo amigo, Caleb.

—¿Has encontrado a tu hermano ya?

—Sí, lo encontré. Estaba en un cementerio.

—¿Perdió a alguien?

—Sí, perdió a ambos padres.

—Oh, Dios mío. Lo siento mucho. ¿Estás bien? ¿Quieres que te l...

Inicia sesión y continúa leyendo