CAPÍTULO VEINTICINCO

Damian le tomó la mano y la llevó de vuelta a la habitación. Cerró la puerta y ella entró y se acostó en la cama. La arropó y le besó la frente, apagando las luces.

—¿Te vas? —preguntó ella.

—Sí, me voy.

—¿Por qué? —preguntó de nuevo.

—No quiero lastimarte otra vez —dijo con sinceridad.

—Alex me co...

Inicia sesión y continúa leyendo