Capítulo veintiséis

Era casi mediodía cuando ella se despertó. Se giró y vio a Damian a su lado. Gimió y se volvió para mirarlo.

—Estás de vuelta —dijo ella.

—Sí, lo estoy. No podía quedarme otro día más y Justin seguía llamándome para que volviera a casa. No podía estar lejos por más tiempo —dijo Damian.

—¿Acabas de ...

Inicia sesión y continúa leyendo