Capítulo treinta

—No sabía que tú y Damian habían vuelto—dijo Sally mientras bajaban las escaleras.

—No sé si llamarlo volver. No volvimos. Simplemente apareció en mi habitación. Supongo que buscaba consuelo o algo así—dijo ella.

—¿Y lo dejaste dormir en tu cama? Vamos. Tal vez deberías dejar de pelear y simplemen...

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