Capítulo treinta y dos

Alex bajó a la sala de estar y se transformó en lobo. Olfateó la carta, esperando captar algún aroma, pero no lo logró. Frustrado, corrió a su habitación antes de volver a su forma humana.

—Es inteligente y bueno en lo que hace. ¡Alguien debe traerme a Justin! ¿Y dónde está la mamá de Damian? —grit...

Inicia sesión y continúa leyendo