CAPÍTULO CUARENTA Y TRES

Damián corrió hacia la puerta y vio a Odette parada allí. Ella lo miró directamente a los ojos y él no podía entender por qué estaba allí.

—¿Qué quieres? —le preguntó.

—Una cosa, Annabelle. Ella no pertenece aquí. Envíala de vuelta al centro para que Cordina pueda tener la paz que merece de nuevo. ...

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