Capítulo cuarenta y nueve

—¡Grace! No puedo creer que estés aquí —dijo Damian mientras la abrazaba.

—Ni yo. Es tan bueno verte también, D. ¿Cómo has estado? Bueno, excepto por intentar derrotar la magia sin la ayuda de alguien que tiene magia —preguntó ella.

—Tenemos mucho de qué ponernos al día, Grace. Esperaba que pudiér...

Inicia sesión y continúa leyendo