Capítulo cincuenta

Grace se volvió para mirarlo, preguntándose cómo sabía exactamente lo que ella necesitaba. Alex parecía haber leído su mente porque respondió a su pregunta no dicha.

—Esta no es nuestra primera vez con una posesión demoníaca —dijo Alex.

—Espíritu, no demonio —corrigió Grace.

—No me importa lo que...

Inicia sesión y continúa leyendo