Capítulo 148 148

Lucya llegó a la mansión Neizan envuelta en silencio y en el calor pesado del abrigo de piel que Aleksander Oslo le ajustó con manos torpes, aquellas manos capaces de ensamblar explosivos con precisión quirúrgica, pero, incapaces de encontrar las palabras correctas cuando se trataba de su hija.

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