Capítulo 4

El edificio del Tribunal de Familia de Los Ángeles se alzaba como un monumento de concreto a los sueños rotos, con sus ángulos severos cortando la luz de la mañana.

Me quedé sentada en el auto durante diez minutos, mirando fijamente la entrada por la que las parejas entraban juntas y los desconocid...

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