Capítulo 162 Persona perfecta

El timbre no se detuvo.

Cortó con fuerza la elegante quietud del restaurante: alto, invasivo, chirriante de un modo que parecía casi intencional, como si el destino mismo hubiera decidido interrumpir cualquier ilusión que ambos habían estado viviendo.

Por un momento, ninguno de los dos se movió.

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