Capítulo 41 cartas sobre la mesa

El sonido seco de mis puños contra los escudos de Tim era el único ritmo que marcaba la mañana. Con cada golpe, el impacto me retumbaba en las muñecas, pero no me detuve. La rabia, la frustración y ese sentimiento de impotencia por haber sido desplazada de nuevo me quemaban por dentro.

La rabia me ...

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