Capítulo 48 Ataque

—Quédate abajo y no te muevas —dijo Gonzalo, manteniendo la voz baja mientras me empujaba un poco más hacia el rincón del sillón.

El crujido de las pisadas sobre los cristales rotos marcaba la entrada de la gente que venía de la parte trasera. No era un grupo numeroso, pero caminaban con la segurid...

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