Capítulo 52 Sabotajes

El aire salado del amanecer todavía traía el frío húmedo de la madrugada cuando el sonido metálico de una radio interrumpió el silencio de la habitación. Gonzalo reaccionó al instante, estirando el brazo hacia la mesa de noche para contestar antes de que la alarma terminara de sonar.

—Habla —dijo c...

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