La batalla final II

En un abrir y cerrar de ojos, todo el patio se ve abarrotado de bestias; los guardias del castillo parecen no ser rival para ellas, y son asesinados sin miramientos, uno tras otro, por mantis enfurecidas. Los adoquines bajo sus garras se tiñen de rojo, pero las criaturas siguen insatisfechas.

—¿Est...

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