Capítulo 122

Esa marca de nacimiento.

La miré fijamente —roja, irregular, en forma de corazón— justo debajo de su clavícula. Exactamente la misma forma. Exactamente el mismo lugar.

Es ella.

Mi mente volvió a aquella noche en Nueva York. Hace seis meses. El bar con poca luz, el bourbon quemándome la garganta...

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