Capítulo 129

—¡Qué asco! —Retiré la mano de un tirón—. ¡Eso es repugnante!

—Tú empezaste. —Me agarró la muñeca, llevándosela a los labios. Besó el punto donde latía el pulso—. Bésame como es debido y pararé.

—Eso es chantaje.

—¿Está funcionando?

Sí. Dios, sí.

Lo besé. Un beso largo y profundo hasta que am...

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