Capítulo 167

La luz blanca ardía. Parpadeé, con la vista nublada. Los paneles del techo se clavaban en mis pupilas como cuchillos.

¿Dónde estoy?

Mis labios eran papel de lija. La lengua se me pegaba al paladar. Intenté moverme. Mi cuerpo pesaba como el plomo.

—La paciente está recuperando el conocimiento.

La...

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