Capítulo 105

Cuando ambas partes intercambiaron los contratos y se estrecharon la mano, Victoria por fin sintió una oleada de alivio recorrerla mientras miraba el documento legalmente vinculante que sostenía.

Era real. Esa mina ahora era suya.

—¡Un placer hacer negocios con usted, señora González!

El dueño de...

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