Capítulo 109

Victoria no estaba acostumbrada a ese tipo de atención personal, y menos aún de parte de Alexander.

—Gracias, pero puedo sola —dijo, con la voz un poco tensa, sin tocar el pastel de camarón.

Alexander se detuvo, la miró y, al notar su incomodidad, dejó los cubiertos sobre la mesa.

—Está bien, sír...

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