Capítulo 24

La cálida y ámbar irradiación de la gran araña de cristal se extendía por cada rincón del comedor de la Villa García, bañando con un resplandor suave a la pequeña Bianca, de cinco años, que estaba sentada en su silla alta, con sus piernitas balanceándose rítmicamente en el aire. Estaba ocupada atibo...

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