Capítulo 31

La noche en Ciudad Esmeralda era tan oscura como la tinta, con las luces de neón difuminándose en el aire húmedo.

Victoria deambulaba por las calles, dejando que el viento helado le azotara las mejillas.

Pensó en las manos ásperas pero cálidas de Gemma allá en el campo, y en los días de infancia q...

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