Capítulo 29

Pasos largos, brazos firmes.

El calor de sus brazos me envolvió como una manta, y por primera vez en mucho tiempo sentí calma, sentí que nada iba a pasarme.

Me puso con cuidado en el asiento trasero de un coche.

Pero esas malditas drogas que me dieron no me daban tregua.

Me estaba quemando por d...

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