Capítulo 39

Rezando porque aún siguiera dormido, alcé la vista… y me topé con sus ojos claros, despiertos y fijos en mí.

Ni rastro de sueño. Estaba completísimamente alerta.

Retiré la mano como si me quemara, me enderecé y me concentré con desesperación en cualquier punto que no fuera su cara. La cabecera. El...

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