Capítulo 57

Me aferré al marco de la puerta porque, si no, mis piernas me iban a fallar sin remedio.

Me dolía todo el cuerpo. Tenía los pies cortados, la ropa pegaña al cuerpo y parecía que mi pelo había sobrevivido a un naufragio.

Pero no me iba a desmayar. No todavía. No antes de ver a esos infelices esposa...

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