Capítulo 82

—Así que aquí va mi contraoferta —seguí, con una voz dulce como el veneno—. Quédate con tus quinientos millones. Y eso de que me hagas vicepresidenta suena bonito, pero para ser honesta, parece muchísimo trabajo para muy poca ganancia.

Hice una pausa letal, viendo cómo su sonrisa se le congelaba en...

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