Capítulo 38

Punto de vista de Emma

No sabía a qué hora por fin me había quedado dormida. Ni a qué hora me desperté. El techo sobre mi cama había pasado de negro a gris y luego a ese azul pálido de antes del amanecer, y yo había observado cada matiz.

Mi cerebro no se callaba.

*Porque no puedo dejar de pen...

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