Pateado por el culo

Althaia

¡Conducía a toda velocidad! Me encantaba cómo el auto era tan fácil de manejar y el sonido que hacía cuando aceleraba. Esta belleza me hacía sentir imparable.

—Puedes bajar la velocidad ahora —dijo Damiano, observando los alrededores como de costumbre.

—¿Estás asustado? —sonreí. Me e...

Inicia sesión y continúa leyendo