Capítulo 33 Treinta

Ella es fuego y en ese fuego yo ardo.

—David Sant.

—¿Asustado? —cuestioné al verlo acercarse a la puerta.

—Ya me he enfrentado a esa maldita bestia muchas otras veces —yo sonreí dando un par de pasos.

—Pero nunca te has enfrentado a mi —y como si mis manos fuesen un manantial una cascada de ...

Inicia sesión y continúa leyendo